Tarea 4: IF como condicionante del proceso de Investigación
Lo que más me ha llamado la atención de las lecturas de la semana pasada es comprobar hasta qué punto el sistema de evaluación de la investigación puede llegar a influir no solo en dónde publicamos, sino también en cómo concebimos aquello que investigamos. En mi caso, que estoy trabajando sobre el modelo científico escolar del sonido y su desarrollo a través de una secuencia STEAM, esto me hace pensar bastante, porque se trata de un tema muy vinculado a la práctica educativa real, al análisis profundo de los procesos de aprendizaje y a la comprensión de cómo el alumnado construye explicaciones científicas en contextos concretos. Sin embargo, ese tipo de aportaciones no siempre son las que mejor encajan en lógicas de impacto rápido o de alta citación.
Precisamente por eso, me genera cierta inquietud que indicadores como el factor de impacto puedan acabar funcionando como una medida casi automática de calidad, cuando en realidad no siempre reflejan el valor específico de una investigación. En un trabajo como el mío, por ejemplo, lo importante no es solo obtener resultados, sino analizar con rigor cómo evoluciona el pensamiento del alumnado sobre el sonido, qué papel desempeñan la indagación, la modelización y la integración STEAM, y de qué manera una propuesta didáctica puede contribuir a construir un conocimiento científico escolar más sólido. Todo esto tiene un gran valor educativo, aunque quizá no sea fácilmente reducible a indicadores cuantitativos.
También me ha hecho reflexionar la cuestión de la revisión por pares. Aunque es un proceso esencial para garantizar un cierto control de calidad, creo que en investigaciones educativas e interdisciplinares puede haber una dificultad añadida, porque muchas veces este tipo de trabajos no encajan del todo en marcos cerrados o tradicionales. Una investigación sobre sonido desde una perspectiva STEAM no pertenece únicamente a la didáctica de las ciencias ni únicamente a la educación musical, sino que se sitúa en un espacio intermedio, más híbrido. Eso puede ser una riqueza, pero también puede hacer que su valoración dependa mucho de quién la revise y desde qué criterios se esté mirando.
En conjunto, me quedo con una sensación ambivalente. Por una parte, entiendo que es necesario contar con referencias que ayuden a orientar la calidad de las revistas y de las publicaciones. Por otra, creo que estas lecturas muestran con bastante claridad que no deberíamos confundir el prestigio de un medio con el valor real de cada investigación. En temas como el mío, donde el interés principal está en comprender procesos complejos de enseñanza y aprendizaje, quizá sería más justo poner más atención en la solidez metodológica, en la coherencia entre objetivos, diseño y análisis, y en la capacidad del estudio para aportar conocimiento útil a la práctica educativa.
Creo que la ambivalencia que manifiestas recoge muy bien la situación. Es mejor una mala medida que ninguna medida, pero que sea mala no es tranquilizador. En todo caso creo que es importante conocer mejor el sistema en el que nos movemos y que tanto nos afecta
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